Los dos en la misma sala, con un objetivo común. No hace falta esperar a la crisis. Venir a tiempo suele ahorrar años de desgaste.
La terapia de pareja no busca quién tiene razón. Busca el patrón que la pareja repite, las discusiones en bucle, los silencios que se enquistan, el reparto invisible de cargas.
La terapeuta no toma partido. Trabaja para los dos, con un objetivo que se acuerda al principio.
Sesiones conjuntas, con los dos en la sala, y alguna individual cuando aporta. Se trabaja la comunicación, los ciclos que se repiten y lo que cada uno arrastra de antes.
Los estudios publicados muestran mejoras en la comunicación y la satisfacción en la mayoría de las parejas que completan el proceso.
Discusiones que siempre acaban igual. Distancia que se instala. Una infidelidad que hay que decidir cómo atravesar. Decisiones grandes en las que no hay acuerdo. Y también parejas que están bien y quieren no dejar de estarlo.
Si el deseo es parte del problema, la terapia sexual tiene su propia página.
La lleva Pilar López, con máster en Terapia de Pareja, y Eva Magaz cuenta con formación específica en intervención en problemas de pareja.
Se puede empezar en terapia individual. Trabajar lo que depende de ti ya mueve el patrón, y muchas veces la otra parte se suma después.
No. Trabaja para la pareja, con un objetivo común acordado al principio. Si en algún momento conviene una sesión individual, se plantea con claridad a los dos.
Depende del punto de partida y del objetivo. Se revisa el avance con los dos, sin alargar por alargar.
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